La lección de dos gigantes: Por qué el crudo pesado es un tema de gestión, no de geología
- Jorge Miroslav Jara Salas
- 20 jul
- 2 min de lectura

Durante años, el sector energético ha etiquetado al crudo pesado y extrapesado como el "petróleo difícil": más costoso de extraer y complejo de procesar. Sin embargo, la realidad técnica y económica global de hoy nos demuestra lo contrario. El crudo pesado es estratégico y sus derivados —como el asfalto, coque, fertilizantes (cuando tienen contenido de azufre) y combustibles marítimos— siguen sosteniendo la infraestructura y manufactura moderna.
Cuando hablamos de este recurso, dos gigantes dominan el mapa: Venezuela y Canadá. Ambos poseen reservas colosales y la capacidad de abastecer al mercado norteamericano, pero ahí terminan sus similitudes. Como ingeniero y ejecutivo, veo en estos dos países la demostración perfecta de que el éxito energético no se encuentra bajo tierra, sino en la superficie.
El modelo canadiense vs. la ventaja venezolana Canadá ha construido una industria envidiable alrededor de las arenas bituminosas de Alberta. Lo han logrado a pesar de que su geología exige minería a cielo abierto e inyección de vapor (SAGD) desde el inicio, procesos sumamente costosos. Su éxito no es un milagro geológico; es el resultado de la estabilidad institucional, el acceso a capital y una visión estratégica a largo plazo.
Paradójicamente, Venezuela posee la mayor acumulación de crudo extrapesado del planeta en la Faja Petrolífera del Orinoco, con una inmensa ventaja técnica: en muchos de sus campos, los pozos no requieren inyección de vapor en su etapa inicial. Desde el punto de vista operativo y de costos, el crudo venezolano es altamente competitivo. Sin embargo, Canadá, con menos reservas y mayores retos técnicos, produce millones de barriles diarios, mientras que Venezuela opera muy por debajo de su potencial.
El falso mito de la obsolescencia Es un error asumir que la transición energética eliminará la necesidad del petróleo extrapesado o pesado. Puede que en décadas usemos menos gasolina, pero el mundo seguirá necesitando el asfaltado de carreteras, transporte marítimo y petroquímica. El petróleo pesado es materia prima industrial, no solo combustible. Además, las refinerías complejas de Estados Unidos, especialmente en el Golfo de México, fueron diseñadas para procesar estas mezclas pesadas. A pesar del auge de su crudo ultraliviano (shale), EE. UU. sigue necesitando importar crudo pesado para optimizar su refinación.
La gran lección aquí es clara: los recursos por sí solos no generan desarrollo. La verdadera diferencia entre ser una potencia energética o un gigante dormido radica en las instituciones, la capacidad de ejecución y la seguridad jurídica. En la era de la seguridad energética, el petróleo es, sobre todo, un tema de gestión.
Sobre el autor:
Jorge Miroslav Jara Salas es un experto global en energía con más de 30 años de experiencia liderando operaciones complejas en la industria petrolera. Actualmente es Chairman and CEO de Magnaccord Group SL, empresa especializada en inversiones estratégicas en el sector energético de América Latina. www.magnaccord.com y www.jorgemiroslavjarasalas.com



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