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Captura de Carbono: Por qué el Realismo Tecnológico es la Única Transición Posible

  • Foto del escritor: Jorge Miroslav Jara Salas
    Jorge Miroslav Jara Salas
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

En mis 30 años de carrera en la industria energética global, desde las operaciones de campo en Nigeria y el Mar Caspio hasta la dirección estratégica de inversiones en América Latina, he aprendido una lección fundamental: los problemas complejos requieren soluciones complejas, no promesas simples.


Hoy, el debate global sobre el cambio climático a menudo cae en una dicotomía peligrosa: o eliminamos los hidrocarburos de inmediato, o condenamos al planeta. Sin embargo, existe una tercera vía, una que requiere menos retórica y más ingeniería: la captura y almacenamiento de carbono (CCS).


La Transición Energética Requiere Pragmatismo, No Ideología


Como ingeniero petrolero y empresario especializado en el sector energético, soy un firme defensor de una transición energética con los pies en la tierra. No podemos ignorar que el mundo sigue necesitando energía segura y asequible para desarrollarse. Por ello, la tecnología CCS no debe verse como una excusa para seguir contaminando, sino como una herramienta pragmática para hacer nuestra industria más eficiente mientras transitamos hacia fuentes más limpias.


La premisa es clara: no se trata necesariamente de dejar de producir, sino de producir sin dejar huella ambiental.


La Tecnología de Captura de Carbono Ya Existe: El Reto es Escalar


Técnicamente, el proceso de captura y almacenamiento de CO₂ es viable y está probado. Ya sea mediante postcombustión, precombustión u oxicombustión, tenemos la capacidad de capturar el dióxido de carbono en fuentes industriales y transportarlo mediante ductos hacia formaciones geológicas profundas para su almacenamiento permanente.


Proyectos como Northern Lights en Noruega, que planea inyectar CO₂ capturado en acuíferos salinos profundos, demuestran que esto no es ciencia ficción. La tecnología existe. El desafío está en escalarla económicamente y desplegarla globalmente.


El Papel Estratégico de la Industria Petrolera en la Solución Climática


Es irónico que, mientras muchos demonizan al sector, son precisamente las grandes petroleras como ExxonMobil, Shell y Aramco las que están liderando la inversión y el desarrollo de esta tecnología. Ellas entienden que el CCS podría convertirse en un nuevo modelo de negocio en sí mismo.


Europa ha comprendido que capturar carbono no es una opción, sino una obligación para mantener su competitividad industrial mientras cumple sus metas climáticas hacia 2050. La Comisión Europea proyecta alcanzar una capacidad de almacenamiento de hasta 280 millones de toneladas anuales para 2040.


La Brecha entre Europa y América Latina en Tecnología CCS


Sin embargo, el avance en captura de carbono no es homogéneo. Mientras Europa fija metas ambiciosas, en Latinoamérica y en países con gran potencial geológico como España, avanzamos con lentitud.


El Caso de España: Potencial Desaprovechado


España, por ejemplo, tiene una ventaja natural envidiable gracias a la absorción de CO₂ de sus bosques, pero carece de una estrategia integral tecnológica que complemente esa capacidad natural. El equilibrio entre la captura biológica y la tecnológica será la clave del éxito europeo.


En nuestra región latinoamericana, la falta de marcos regulatorios claros e incentivos fiscales convierte al CCS en una idea lejana. Es urgente desarrollar un ecosistema que permita estas inversiones, porque sin ellas, la transición energética se convierte en una carga económica insostenible para las economías emergentes.


Conclusión: Un Futuro Sin Hipocresía Climática


Apostar por el secuestro de CO₂ es apostar por una transición energética realista. Esta tecnología es una pieza crítica del rompecabezas que puede coexistir perfectamente con las energías renovables y la electrificación.


Debemos dejar de ver al petróleo como el enemigo absoluto y empezar a enfocarnos en cómo hacerlo más limpio y eficiente.


La sostenibilidad no se logra con prohibiciones mágicas, sino con innovación tangible. La captura de carbono nos ofrece la oportunidad de mantener el crecimiento económico necesario para sacar a millones de la pobreza, sin sacrificar el futuro del planeta.


Es hora de dejar los debates morales a un lado y poner la ingeniería a trabajar.


Sobre el autor: 

Jorge Miroslav Jara Salas es un experto global en energía con más de 30 años de experiencia liderando operaciones complejas en la industria petrolera. Actualmente es Chairman and CEO de Magnaccord Group SL, empresa especializada en inversiones estratégicas en el sector energético de América Latina.


 
 
 

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