La Riqueza Incomprendida: El Crudo Pesado y el Futuro Petroquímico de Venezuela
- Jorge Miroslav Jara Salas
- 5 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 18 ene

A menudo, cuando analizamos el mercado energético global, caemos en la tentación de simplificar las cifras. Leemos titulares sobre las reservas de Venezuela y nos quedamos con el número macro: 300.000 millones de barriles de reservas probadas, la mayor acumulación del planeta, superando incluso a gigantes como Arabia Saudita.
Sin embargo, como comenté recientemente en una entrevista para El Nacional https://www.elnacional.com/2025/05/el-petroleo-crudo-pesado-en-venezuela-pilar-energetico-y-desafio-economico/ , la realidad técnica es mucho más matizada y presenta un desafío que, paradójicamente, es nuestra mayor oportunidad a largo plazo: de esa inmensa riqueza, aproximadamente 269.000 millones de barriles corresponden a crudo pesado y extrapesado.
El desafío de la viscosidad
Para quienes venimos de la ingeniería de campo y hemos gestionado operaciones desde Monagas, Venezuela hasta el Mar Caspio, sabemos que no todo el petróleo es igual. El crudo de la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) tiene una gravedad API menor a 12 grados. Es denso, viscoso y fluye con dificultad.
Extraerlo y procesarlo no es una tarea sencilla; requiere inyección de vapor, diluyentes y una infraestructura de refinación compleja —y costosa— para lidiar con el azufre y los metales. Esto explica por qué, en el corto plazo, los yacimientos convencionales de crudos ligeros siguen siendo atractivos por su rentabilidad inmediata y facilidad de transporte.
La ventaja petroquímica: Donde no hay sustitutos
Pero aquí es donde debemos ampliar la visión estratégica. Vivimos en una era de transición energética. Es cierto que la demanda de petróleo para generar electricidad va a decaer frente a la energía solar o eólica, y que el parque automotor eléctrico reducirá la necesidad de gasolina.
Sin embargo, existe un sector donde los hidrocarburos no tienen un sustituto viable a la vista: la petroquímica.
Mientras que Arabia Saudita y Estados Unidos poseen crudos más ligeros, ideales para combustibles, el crudo pesado venezolano es un insumo extraordinario para la industria química global. No es casualidad que gigantes como Reliance, que opera la refinería más grande del mundo en la India, tengan un interés histórico y estratégico en nuestros crudos pesados.
Una mirada a largo plazo
La Faja Petrolífera del Orinoco, con sus 55.000 km² y el 15% de las reservas mundiales, es un activo de seguridad energética global. Mientras las reservas de crudo ligero en el mundo se agotan a un ritmo acelerado, nuestras reservas pesadas garantizan suministro para décadas futuras.
El reto, como señalo a menudo a inversores y colegas, no es la falta de recursos, sino la falta de capital y tecnología. El Departamento de Energía de EE. UU. lo resume bien: extraer este petróleo es técnicamente sencillo con los sistemas adecuados, pero costoso de producir sin la infraestructura correcta.
Conclusión
Venezuela tiene una ventaja competitiva única. Convertir esa ventaja geológica en prosperidad económica requiere dejar de ver el petróleo solo como combustible para quemar y empezar a verlo como la materia prima esencial para los materiales del futuro. La transición energética no significa el fin del petróleo, sino la evolución de su uso, y ahí es donde el crudo pesado venezolano tiene su mejor capítulo por escribir.
Por: Jorge Miroslav Jara Salas Experto Global en Energía | Presidente de Magnaccord Group SL.
¿Quieres profundizar más sobre las diferencias técnicas y oportunidades de inversión en la región? Te invito a leer el artículo completo con mis declaraciones en El Nacional. https://www.elnacional.com/2025/05/el-petroleo-crudo-pesado-en-venezuela-pilar-energetico-y-desafio-economico/



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