Más allá del crudo: El liderazgo humano como el verdadero activo estratégico
- Jorge Miroslav Jara Salas
- 19 ene
- 2 Min. de lectura

En el riguroso mundo del sector energético, la industria suele consumirse en métricas tangibles: tasas de flujo, ratios de reemplazo de reservas, optimización de CAPEX y la compleja logística de la transición energética. Sin embargo, tras tres décadas liderando operaciones de alta complejidad —desde las aguas ultra profundas de Brasil hasta los gélidos terrenos en invierno de Kazajistán (Asia Central) y los desafiantes entornos de Nigeria—, he llegado a una conclusión ineludible: el motor más potente de una compañía no aparece en el balance general. Ese motor es el espíritu humano.
La Ingeniería de la Cultura: Lecciones de Nigeria y Kazajistán
He tenido la responsabilidad de liderar equipos de hasta 5,000 personas en escenarios donde los retos eran tanto culturales como técnicos. La experiencia dicta que la geología puede ser similar en distintas latitudes, pero la gente nunca lo es.
En Nigeria, por ejemplo, gestionar las tensiones étnicas, religiosas y comunitarias resultó tan crítico para la seguridad operativa y la continuidad del negocio como la ingeniería misma. No se puede liderar con un único "manual global" cuando el equipo es un mosaico de brasileños, rusos, nigerianos y canadienses. Cada cultura decodifica la autoridad, el tiempo y el trabajo en equipo de manera distinta.
En Kazajistán, el liderazgo requiere una estructura y directividad diferentes a las que funcionan en Latinoamérica. Un líder global debe desarrollar una "inteligencia cultural" aguda para descifrar estos códigos y adaptar su estilo. El objetivo es ser exigente en los estándares, pero profundamente justo y adaptable en la gestión. Ignorar el factor humano en estos entornos no solo afecta la productividad; pone en riesgo la seguridad.
El Relevo Generacional y la Era de la IA
Mirando hacia el 2030, el Foro Económico Mundial predice que las habilidades blandas —inteligencia emocional, negociación y adaptabilidad intercultural— serán las competencias más buscadas, superando incluso a las destrezas técnicas puras. Esto cobra vital importancia ante el inminente relevo generacional que enfrenta el sector.
El talento joven de hoy no se mueve solo por salarios competitivos; exige una propuesta de valor basada en la sostenibilidad, la ética y el propósito. La industria debe entender que retener a los ingenieros del futuro requiere un liderazgo que inspire, no solo que ordene.
A menudo se me pregunta sobre el impacto de la Inteligencia Artificial y la automatización en nuestra labor. Mi respuesta es clara: aunque la tecnología avance exponencialmente, nunca se necesitará "menos calidad humana". Los algoritmos pueden predecir una falla mecánica o optimizar una ruta logística, pero no reemplazan el criterio ético para navegar una crisis reputacional, ni poseen la empatía necesaria para mantener la moral de un equipo que trabaja aislado de sus familias durante semanas.
Al final, mientras las reservas de hidrocarburos son finitas por naturaleza, el capital humano es un recurso renovable e infinito, siempre y cuando se cultive con respeto, visión y liderazgo genuino.
Por: Jorge Miroslav Jara Salas Experto Global en Energía | Presidente de Magnaccord Group SL.



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