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El Gas Natural en Venezuela: El Eslabón Perdido de la Transición Energética Regional

  • Foto del escritor: Jorge Miroslav Jara Salas
    Jorge Miroslav Jara Salas
  • 14 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 20 dic 2025

En mis 30 años de trayectoria en la industria energética, gestionando operaciones desde los campos de Monagas hasta Asia Central, he sido testigo de cómo la energía mueve al mundo. Hoy, mientras navegamos hacia una matriz energética más limpia, el gas natural se ha consolidado indiscutiblemente como la fuente intermedia clave para esta transición.


Sin embargo, al mirar hacia Venezuela, nos encontramos ante una paradoja fascinante y retadora. El país se consolida como uno de los poseedores de las mayores reservas de gas del planeta, concentrando cerca del 80% de las reservas probadas de Latinoamérica. Estamos hablando de 197,1 billones de pies cúbicos, lo que ubica a Venezuela en el octavo lugar del ranking mundial y estudios de reconfirmacion de reservas actualmente en ejecucion, pudiera llegar a ubicarse en la cuarta posicion mundial.


La pregunta que debemos hacernos desde la gerencia estratégica y la inversión es: ¿Cómo transformamos este potencial energetico en desarrollo real y sostenible?

La Paradoja del Gas Asociado


La realidad operativa venezolana presenta un desafío técnico y ambiental inmediato. Gran parte del gas en Venezuela es "gas asociado", que surge al extraer petróleo. Históricamente, por falta de infraestructura de captura y tratamiento, volúmenes masivos de este recurso son quemados o venteados.


Como he señalado anteriormente al analizar la situación en el norte de Monagas, se queman diariamente unos 1.700 millones de pies cúbicos de gas. Para ponerlo en perspectiva: esa cifra duplica el consumo diario de un país entero como Colombia. A pesar de la abundancia gasífera, irónicamente, es la energía menos aprovechada del país. Convertir ese desperdicio en valor es, quizás, la oportunidad de inversión de impacto más clara en la región.


El GNL y la Integración Regional: Un Camino Viable

La ubicación de Venezuela en el Caribe le otorga una ventaja logística envidiable para atender mercados sedientos de energía en Europa y Asia. La clave para desbloquear este potencial reside en el Gas Natural Licuado (GNL).

El GNL es una de las formas más rentables de exportar a largas distancias; al enfriar el gas a -160 °C, reducimos su volumen y facilitamos su transporte en buques metaneros. Venezuela tiene las condiciones óptimas para convertirse en un proveedor seguro y estable si logramos canalizar la inversión hacia la infraestructura necesaria.


Trinidad posee una infraestructura de procesamiento de clase mundial pero su producción ha caído; Venezuela, justo enfrente, tiene la materia prima. Esperemos las diferencias politicas puedan ser superadas y se logren las alianzas respectivas, basadas en la complementariedad, son el modelo a seguir para una explotación racional y sustentable.


Más Allá de la Exportación: Impacto Social e Industrial


Como ejecutivo, siempre he sostenido que la excelencia en nuestra industria debe ir de la mano con el impacto social y el respeto al medio ambiente. El gas natural no es solo un commodity de exportación; es una herramienta de desarrollo inclusivo.


El uso eficiente del gas puede estabilizar el sistema eléctrico nacional, reducir la dependencia de combustibles importados y fomentar polos petroquímicos para producir fertilizantes y plásticos, generando empleo calificado. A nivel social, llevar gas directo por tubería a los hogares mejora drásticamente la calidad de vida, especialmente en zonas rurales que aún dependen de la leña.


Conclusión: Una Nueva Historia Energética


La Asociación Iberoamericana de Entidades Reguladoras de Energía ya destacaba el potencial venezolano hace más de una década. Hoy, con la reanudación de estudios geológicos y el interés de compañías internacionales, estamos ante el inicio de una nueva etapa.


El gas venezolano está llamado a ser mucho más que un recurso subutilizado. Es una puerta abierta a la cooperación internacional y a un futuro energético más limpio. Desde mi posición en Magnaccord Group SL, sigo viendo a la región con optimismo realista: los recursos están ahí, la tecnología existe; lo que necesitamos es la visión estratégica y la ejecución ética para cambiar la historia energética del país.

 

Sobre el autor: Jorge Miroslav Jara Salas es Director y Presidente de Magnaccord Group SL.  y experto global en energía con mas de tres décadas de experiencia liderando proyectos en la industria de Oil & Gas en América Latina, Estados Unidos y Asia Central.

 
 
 

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